in Cuadernos de Historia
Mirella Romero Recio, Jesús Salas Álvarez y Laura Buitrago (eds.) Pompeya y Herculano entre dos mundos: La recepción de un mito en España y América
La recepción del mundo clásico es un tópico de estudio que se ha ido instalando aceleradamente en las dos últimas décadas en el ámbito iberoamericano. El mundo antiguo, presente en los procesos de independencia americanos –herencia del neoclásico– en términos de símbolos e ideas, pervivió durante mucho tiempo como una forma de comprender la pertenencia cultural al mundo occidental y de inscribir nuestros avances hacia la “modernidad”, pero no se trata del único espacio de pervivencia de lo clásico en la modernidad hispanoamericana como muy bien lo demuestra el libro que aquí reseñamos.
El tema elegido por los editores es Pompeya y Herculano, lugares que a la postre se convirtieron en Patrimonio de la Humanidad, y cuyas ruinas han atraído numerosas visitas, intereses y comparaciones en nuestro continente americano lleno de volcanes y sismos. Se analizan en el libro desde diferentes métodos y perspectivas los fenómenos de la recepción de Pompeya y Herculano, en cuanto imaginario del mundo romano en las sociedades de Iberoamérica durante el siglo XIX y parte del XX, una muy buena forma de salir de los temas tradicionales de la recepción del mundo antiguo en el continente americano.
El libro que aquí reseñamos refuerza la oportunidad de unir en una serie de estudios e investigaciones cómo la recepción de lo clásico se estableció en diferentes dimensiones de la vida histórica y en diversos países de España y América. A nuestro juicio son tres las virtudes que podemos encontrar en este libro editado por Mirella Romero, Jesús Salas y Laura Buitrago, en el que se encuentran integrados los capítulos del libro a cargo de investigadores e investigadoras de primer nivel. La primera es el abordaje de la recepción clásica de Pompeya y Herculano en España y América de modo conjunto y complementario, no circunscribiéndose en términos geográficos a escalas específicas, sino a comprender el fenómeno en una lógica transatlántica y transpacífica en que la comunidad de lengua y cultura conservó elementos comunes sobre estos sitios arqueológicos. En segundo lugar, se puede destacar la amplitud temática desde donde observar el fenómeno a través del viaje, de la prensa, el arte, los modelos culturales y el uso de fuentes; elementos que permiten definir en gran parte los cambios propuestos en el siglo XIX por el positivismo y la creación de los Estado nación. Una última cuestión es el plano de la memoria histórica iberoamericana, que permite establecer elementos de cambio y continuidad por sobre la tradicional división que se hace del siglo XIX basada en la construcción de los llamados Estados nacionales; es decir fin del mundo colonial en lo político, pero permanencia cultural que pervive en cómo se desarrolla la recepción clásica de estos sitios arqueológicos. De este modo, como visión global, se podría señalar que Pompeya y Herculano son una especie de prisma por el cual los diferentes autores y autoras hacen pasar diferentes tópicos de la historia del siglo XIX y XX mediatizados por la recepción de lo clásico, algo que, sin duda, podríamos enunciar como mnemohistórico.
Los contenidos abordados pueden categorizarse en cuatro tópicos: viajes, difusión en la prensa, arte, modelos culturales y fuentes. En cada uno se encuentra una cantidad de entre 3 y 4 capítulos, que demuestra una distribución equilibrada entre las temáticas abordadas. Lo único que se echa en falta es que cada categoría podría contener un capítulo de síntesis global de la temática tratada, si bien hay muchos capítulos que logran dicho nivel como en el caso de la difusión.
El viaje como categoría reúne cuatro capítulos que evocan diferentes tipos de viajeros y viajeras. Federica Pezzoli dedica su estudio a la figura del pedagogo cubano-hispano Eusebio Guiteras, centrándose en cómo la experiencia del viaje a estos sitios le rememora modelos pedagógicos antiguos para instalarlos en el sistema educativo a través la formación clásica, como una forma de establecer pautas para la formación del ciudadano. María Gabriela Huidobro hace lo propio con la figura del político chileno Benjamín Vicuña Mackenna, adalid del liberalismo, para quien la visita a Herculano y Pompeya no está centrada en un ideal romántico del pasado romano, sino que más bien del progreso decimonónico, las ruinas representan un pasado muerto, tal como el latín que se enseñaba en las escuelas chilenas de aquel entonces. La autora estudia cómo la recepción de Pompeya en Vicuña Mackenna refuerza el sentido de modernidad del político chileno opuesto al pasado romano, lo nuevo y lo viejo se enfrentan en dichas ruinas. Laura Buitrago se centra en el fenómeno de las viajeras, muchas veces ocultas tras los nombres de los prohombres del período, desafiando así la idea del gran tour italiano dominado por varones. En esta temática, el último estudio es de Mirella Romero, quien estudia el viaje artístico y la influencia que tuvo en el pintor español Manaut, silenciado durante gran parte del franquismo por sus posturas políticas; es relevante la puesta en valor de este pintor español que se ha “redescubierto” durante el último lustro.
Un segundo conjunto de capítulos se centra en la prensa, elemento muy propio del siglo XIX. Carolina Valenzuela Matus se enfoca en una de las grandes revistas chilenas, Zig-Zag, y como en ella se difundió el mundo clásico a través de Pompeya y Herculano, en un país con una creciente alfabetización y acceso a este tipo de revistas, como forma de ilustrar y educar. En una línea similar se enmarca el trabajo de Renata Garrafoni, centrado en los periódicos de Río de Janeiro como fuente histórica para el estudio de la recepción clásica en el Brasil imperial y de inicios de la República. Énfasis especial lo coloca a relevar algunas mujeres “silenciadas” por el relato de la prensa centrado en el hombre culto, lo que permitiría futuras líneas de investigación al respecto. Ricardo del Molino García sintetiza, de algún modo, los estudios anteriores con una mirada de conjunto de cómo la burguesía iberoamericana recepcionó a Pompeya dentro de su vida cotidiana en temas tales como la arquitectura o las fiestas, elementos que permitían que estas elites se sintieran identificadas y partícipes de un capital simbólico universal.
Un tercer grupo de capítulos está vinculado a la recepción de Pompeya y Herculano en la pintura y, por tanto, estrechamente vinculados a la Historia del Arte. Daniel Expósito aborda desde la pintura estadounidense de Duncanson y su recepción clásica algunos de los tópicos centrales de la emergente potencia del norte: la pugna abolicionismo-esclavismo, la idea de república y su vínculo con el mundo clásico. Martín Puente aborda la pintura de Manuel Domínguez, particularmente la recepción que se hace de Pompeya a través de la puntura “Séneca, después de abrirse las venas”, estudiando la influencia de Tácito en la obra pictórica y la incorporación de elementos de la pintura pompeyista en la reconstrucción del final del filósofo romano. María Martín de Vidales aborda, desde una perspectiva de conjunto, cómo la influencia de la recepción de los yacimientos de Pompeya y Herculano rearticularon una serie de tópicos históricos a través de la pintura de Historia española decimonónica, produciendo una cultura visual respecto al pasado grecorromano de forma idealizada. Por último, Ana Valtierra entrega nuevas reflexiones sobre cómo el viaje que el pintor Joaquín Sorolla realizó a la región vesubiana –reconocido entre otras obras por su visión de España o las regiones de España– fue clave en el desarrollo artístico del pintor.
Un cuarto grupo de capítulos reunidos en lo que se denomina la recepción de Pompeya y Herculano como modelos de progreso. Rosaria Ciardiello se refiere a la influencia que los descubrimientos y yacimientos arqueológicos, sobre todo el de Pompeya, tuvieron como corolario una revolución comunicativa en la que la difusión visual, además de la escrita, permitió inspirar nuevas formas de creación artísticas e identitarias en los Estados Unidos.
Elvia Carreño estudia similar fenómeno, pero para el caso mexicano, concentrándose especialmente en la historia de la vida cotidiana, pues en México durante los siglos XIX y XX parte de la sociedad mexicana recepcionó el imaginario de estos sitios arqueológicos en torno a elementos tales como vestimentas, ocio, fiestas, etc. En esa misma línea se inserta el trabajo de Aurelia Vargas, que explora dos épocas claves en la recepción de este fenómeno en México: la de Carlos III en el siglo XVIII y Maximiliano de Habsburgo a mediados del siglo XIX en torno a sus políticas culturales y de difusión educativa.
Un último bloque lo constituye el vinculado a la recepción clásica en clave historiográfica y de las fuentes. María del Carmen Alonso se refiere a la relación de las diferentes prospecciones de los yacimientos y el conflicto con la creación de la memoria histórica que proponía que los sitios arqueológicos se encontraban intactos desde la erupción del 79. Jesús Salas aborda la temática de la conservación y divulgación existente en diferentes instituciones españolas y el paso desde una información encapsulada en un lenguaje academicista en el siglo XVIII a otra de orden divulgativo en el siglo XIX, a través de museos. María Eugenia Cabrerizo, en esa misma dirección, estudia cómo Pompeya y Herculano se encuentran presentes en los archivos de la familia de artistas españoles de los Madrazo. Por último, Mar Bujalance, Inmaculada Muro-Subías y Lola Santonja-Garriga abordan las nuevas perspectivas que han abierto las humanidades digitales para la conservación, difusión y utilización de datos respecto a la Historia, en este caso a través del sitio web Ripomphei.
De esta manera, como se ha señalado, el libro logra abordar el fenómeno de la recepción clásica de Pompeya y Herculano en Iberoamérica desde múltiples perspectivas: la historia, la historiografía, los estudios de la memoria, la historia de género y de las mujeres, la historia del arte, los estudios culturales y las fuentes. Este es el principal aporte del libro, la multiplicidad de enfoques permite que el tema central de la recepción clásica pueda ser comprendido en variadas dimensiones, ofreciéndonos a los lectores nuevas interpretaciones sobre la historia de España y América, ya que al final del día la recepción clásica como tópico nos propone un punto de encuentro entre un pasado muy lejano como es el mundo antiguo, y un pasado relativamente reciente como serían los siglos XIX y XX.
Por otro lado, el libro deja abierto en varios de sus capítulos interrogantes y proyecciones de investigación, toda vez que los estudios de recepción clásica son recientes para muchos países americanos. Esa es otra virtud de este texto, abordar la recepción clásica desde una clave de interconexión iberoamericana de orden global, alejada de las tendencias recurrentes de encapsular dichos estudios en los marcos de los Estados nación.
En conclusión, para todos los estudiosos de la recepción clásica, pero también aquellos que desean aproximarse a la historia de España y los países americanos, pueden encontrar en este libro nuevas forma de comprender el siglo XIX y XX, y sus proyecciones para el futuro.
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Author
Andrés Sáez Geoffroy
Departamento de Ciencias Sociales, Universidad de La Frontera, Temuco, Chile, Chile