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in Cuadernos de Historia
Gilberto Cristian Aranda Bustamante, Misael Arturo López Zapico (eds.) Resonancias de un golpe: Chile 50 años
La reciente conmemoración del cincuentenario del golpe de Estado en Chile ha ocasionado en ambos lados del Atlántico un auténtico aluvión de publicaciones, tanto de nueva factura como clásicos reeditados, que con mayor o menor fortuna analizan dicho acontecimiento desde todos los ángulos y puntos de vista imaginables. Podría decirse a la vista de su número que ya no queda nada nuevo por decir, pero lo cierto es que hoy en día algunas aristas de la asonada militar y sus consecuencias permanecen en la sombra, lo que obliga a seguir investigando, y ciertas conclusiones continúan pareciéndonos insatisfactorias, por lo que habría que hacer reflexiones más detenidas.
Entre los aspectos sobre los que hay que seguir trabajando se encuentra la incidencia del fatídico 11 de septiembre en el ámbito internacional. En este contexto, nos atreveríamos a decir que lo ocurrido en Chile entre 1973 y 1990 tendría una gran repercusión en todo el mundo, muy superior a la que tendrían otros casos parecidos en la región, como los de Uruguay o Argentina. No deja de ser sorprendente la proyección internacional que alcanzarían procesos políticos desarrollados en este país durante esos años, empezando por la expectación que levantó el proyecto de la Unidad Popular, pasando por la conmoción que produjo en la opinión pública mundial la brutalidad de la represión, obra de la Junta Militar, hasta el enorme apoyo que prestaría la comunidad internacional a la democratización de Chile.
Estudiar el porqué de este inusitado interés y rastrear la influencia del putsch más allá de los Andes es el objetivo principal de este libro, Resonancias de un golpe: Chile 50 años, editado por Gilberto Aranda Bustamante (Universidad de Chile) y Misael Arturo López Zapico (Universidad Autónoma de Madrid), y publicado por la editorial madrileña Catarata. En él un equipo de investigadores procedentes de Europa, EE.UU. y Latinoamérica tratan diversos aspectos de la repercusión exterior del golpe y reflexionan sobre su alcance, tanto en la política de los estados como en el campo de las relaciones diplomáticas.
La obra se abre con un prólogo de los editores, quienes, tras advertir que su trabajo no pretende “cerrar” el episodio, sino “continuar debatiendo”, lo justifican aduciendo que los ecos del golpe se hicieron notar largamente en el aspecto internacional, despertando fuertes sentimientos de simpatía y solidaridad con Chile, algo insólito por cuanto implicaba a un amplio espectro ideológico. Además, lo ocurrido influiría en la política interna de varios países, provocando profundos debates entre los distintos actores.
El primer capítulo, obra de Ricardo Pérez Haristoy (Pontificia Universidad Católica de Chile), titulado “El Plan Santiago: alcances sobre la defensa del Gobierno de la Unidad Popular”, trata un tema que hasta ahora ha sido poco estudiado: los diversos planes que entre 1971 y 1973 elaboraría el gobierno de la Unidad Popular para defenderse en caso de un golpe de Estado que se consideraba prácticamente inevitable. Dichos planes, muy ambiciosos, incluían la movilización de las “masas obreras”, de unidades leales de las FF.AA. y de grupos paramilitares dependientes de los partidos oficialistas, contaron con el asesoramiento de la embajada cubana, que proporcionaría apoyo logístico y militar. El autor se pregunta quiénes elaboraron esos operativos, si se intentaron llevar seriamente a la práctica y si hubieran tenido alguna posibilidad real de éxito, concluyendo que se quedaron “como un esbozo” y nunca se implementaron, además, aduce como causas de este fracaso, entre otras, que estaban completamente desligados de la realidad, basándose en una errónea correlación de fuerzas, sobreestimando la capacidad militar de quienes apoyaban al gobierno y subestimando la de los golpistas.
Sigue el texto de Luciana Fazio (Universidad LUISS Guido Carli de Roma), “Las relaciones birregionales entre la Internacional Socialista y América Latina: la solidaridad ante la cuestión chilena”, en el que se trata la influencia que el proceso chileno ejerció en la Internacional Socialista (IS), organización mundial conformada por partidos afines a la socialdemocracia, al socialismo y al laborismo, y que en aquellos tiempos trataba de crear un proyecto político alternativo al comunista, una especie de vía intermedia que aun siendo crítica con los excesos del capitalismo, también rechazara el autoritarismo y abogara por métodos puramente democráticos; y en este contexto, la “vía democrática al socialismo” de Allende fue vista como un poderoso referente, contemplándose a Chile como una suerte de “laboratorio político”. Cuando se produjo el golpe de Estado, los distintos partidos de la IS activaron sus mecanismos de solidaridad y, a su vez, iniciaron un debate a gran escala sobre los fallos en los que incurrió la Unidad Popular para extraer experiencias útiles para su propio proyecto, que fueron especialmente intensos en los casos de Italia y España.
Francisco Erice (Universidad de Oviedo) nos presenta “Espejo de Chile: Lecturas e influencia de la Unidad Popular en el comunismo español”, donde se analiza la influencia que los sucesos chilenos tendrían en la evolución del Partido Comunista de España (PCE), inmerso en aquellos años en el combate contra la dictadura franquista y en los debates entre quienes querían seguir fieles a Moscú y quienes deseaban abrazar posturas eurocomunistas, que aceptaban las formas políticas de la democracia parlamentaria. Así pues, la “vía chilena al socialismo” era, asimismo, un referente para los eurocomunistas españoles, que la apoyaron sin reservas y su doloroso fin también generó grandes debates, si bien el autor critica que estos no fueron muy profundos. El PCE concluyó que tenía que moderar sus posturas de cara a ganarse a las capas medias de la sociedad, abogando, además, por la “unidad democrática” y la política de consenso de cara a la inminente transición española a la democracia.
“El impacto político y cultural del golpe y su influencia en Europa”, de Itziar Vañó de Urquijo y Joan del Alcàzar (Universidad de Valencia), se entra de lleno en el análisis de la influencia que todo el proceso chileno tuvo en la convulsionada Europa de los años 70. Los autores afirman que el río de solidaridad que desde el viejo continente afluyó hacia Chile superó “toda expectativa”; en ello tuvieron que ver, entre otros factores, las semejanzas entre el sistema político chileno y el europeo, lo que permitió un contacto fluido de los partidos andinos con sus homólogos del viejo continente. También contribuiría el dinamismo de la cultura opositora chilena, especialmente el cine y la música, destacando por su popularidad los grupos de la “nueva canción chilena” como Quilapayún o Inti Illimani. Chile proyectaría una larga sombra en Europa, propiciando una importante reflexión en la doctrina y en la praxis política, ayudando a que las izquierdas europeas abandonaran su mirada de la democracia como un “instrumento burgués” para dotarlo de un valor en sí mismo. La influencia también se produjo en sentido contrario, ya que los partidos ideológicamente afines de los países de acogida tuvieron gran ascendente en los políticos chilenos exiliados, propiciando una importante renovación ideológica y afectando a la configuración del mapa político de la transición chilena.
El capítulo quinto, “La dimensión transnacional del exilio chileno. Reflexiones a partir de sus propias características y experiencias”, es obra de Fernando Camacho Padilla (Universidad autónoma de Madrid) y en él se aborda uno de los fenómenos más tristes ocurridos en Chile a partir de 1973: la salida hacia el extranjero de cientos de miles de sus ciudadanos, expulsados bien por el clima de falta de libertades, bien por los efectos de las políticas neoliberales puestas en marcha por la dictadura. Los países de destino variaron, pero por lo general los chilenos fueron bien recibidos y se reorganizaron políticamente, iniciando a continuación una gran actividad destinada a concienciar la población local acerca de las violaciones de los derechos humanos perpetradas por la Junta Militar. Cuando en 1988, la victoria del No en el plebiscito alienta las esperanzas de una pronta recuperación de la democracia, los exiliados se aprestarían a regresar, lo que tampoco, explica el autor, estaría exento de problemas.
En el trabajo “La victoria póstuma de Allende: La institucionalización de los derechos humanos en la política exterior de Estados Unidos”, Arturo López Levy (Universidad de Denver) afronta las controversias que tuvieron lugar en el seno de la administración de EE. UU. a causa del sentimiento de culpa que causó el apoyo prestado por el gobierno de su país a la instauración de una dictadura en Chile. Consecuencia directa de ello sería la institucionalización del tema “derechos humanos” como un factor a evaluar y considerar en el proceso de toma de decisiones de la política exterior que comenzaría a partir del gobierno del demócrata Jimmy Carter (1977-1989), período que el autor considera un “parteaguas” en la estrategia norteamericana. El Congreso aprobó mecanismos de monitoreo a la política exterior, que en lo sucesivo complicaron el apoyo a regímenes dictatoriales, y se crearía una Secretaría Adjunta de Estado para derechos humanos. Aunque continuaron, según el autor, la hipocresía y los dobles estándares, todo esto al menos sirvió para que las siguientes administraciones se alejaran del “todo vale” a la hora de plantear sus estrategias.
Se cierra el libro con un acápite de los editores que pretende servir como colofón al mismo: “De la conmoción a la solidaridad ante el quiebre traumático de septiembre de 1973: Chile, España y Estados Unidos”. Aranda Bustamante y López Zapico destacan la gran proyección internacional de la “vía chilena al socialismo”, que encandiló a la intelectualidad occidental, así como el acalorado debate que el fin de dicha experiencia produjo en los partidos de izquierdas y que influiría en procesos políticos como la Transición española, la Revolución de los Claveles en Portugal y el “compromiso histórico” italiano. También aprecian el importante aparato de denuncia transnacional puesto en marcha por las violaciones masivas a los derechos humanos y la vasta cadena de solidaridad con la causa chilena, que siempre gozó de grandes simpatías en la opinión pública mundial, y que se manifestó de variadas formas, especialmente con la recepción al exilio. Los exiliados chilenos y las sociedades de acogida se influyeron mutuamente, como se demostró en el caso de España, donde, como se ha dicho, la experiencia de la Unidad Popular se valoró a la hora de configurar la transición a la democracia, y el ejemplo de esta, a su vez, se tomó en cuenta cuando poco después se inicia la democratización de Chile. Buena parte del texto se centra en analizar las diferencias de pareceres entre España, gobernada en los años 80 por el PSOE, y EE. UU. en lo que se refiere a las políticas que había que llevar a cabo para lograr la caída de la dictadura. A esas alturas, la causa chilena ya no era un tema patrimonializado por la izquierda, y sobre todo a partir de 1985, la administración Reagan apoyaba decididamente la democratización de Chile, por lo que existía según los autores una cierta “competencia” entre ambos Estados por capitalizar la influencia sobre el proceso, mejorar su imagen “democrática” ante los ciudadanos de sus propios países y apropiarse del éxito que pudiera alcanzar una eventual transición chilena a la democracia. Se podría llegar, entonces, a una agridulce conclusión: la solidaridad mostrada al pueblo chileno puede que no fuera del todo desinteresada, buscándose alguna clase de rédito, fuera este material o simbólico.
En definitiva, estamos ante un libro que ahonda y abre caminos interesantes en el campo de las implicaciones exteriores del golpe de Estado chileno. La documentación que emplea, tanto primaria como secundaria, procede de varios países y supone un interesante aporte al estudio, al revelar fuentes que hasta ahora no habían sido tenidas en cuenta. Es cierto que a la obra pueden achacársele carencias que son propias de trabajos corales como este, donde la dispersión de autores y asuntos tratados a lo largo de sus capítulos impide una mayor sistematización y podría afectar a la unidad de conjunto, aunque, por otro lado, ello supone un enriquecimiento de los resultados gracias a la diversificación de los puntos de vista.
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Author
Pedro Feria Vázquez
Instituto de Historia y Ciencias Sociales, Universidad Austral de Chile, Valdivia, Chile, Chile