in Cuadernos de Historia
José Venturelli, pionero en las relaciones Chile-China: desde la diplomacia cultural a actor no estatal
Resumen:
Las relaciones entre Chile y China se enmarcan en la figura de José Venturelli, quien en forma pionera vio a China como un referente a seguir. Esta afirmación tiene aspectos relevantes dado que su figura como artista e intelectual en un contexto de Guerra Fría fue controvertida e invisibilizada en virtud de su radical compromiso con el país asiático. En este artículo se indaga sobre su trayectoria como pintor-muralista; su compromiso radical con la República Popular China desde la diplomacia cultural; sus vínculos políticos con el Partido Comunista y su rol como actor no estatal con residencias en Chile, China, Cuba y Suiza. El análisis se aborda desde la perspectiva de la diplomacia cultural y de los actores no estatales que intervienen en la construcción de nuevos espacios de discusión.
Introducción
La relevancia de José Venturelli debemos entenderla desde su temprano compromiso con los movimientos sociales y las luchas sindicales en Chile, hecho que se expresó desde su juventud como estudiante de uno de los centros educativos más emblemáticos del país, el Instituto Nacional, en donde han estudiado connotadas figuras políticas e intelectuales. Esto implicó manifestarse contra el sistema imperante, reflejándolo en la pintura. Su visión del mundo, en un período marcado por la entre guerra, le permitió hacerse sensible con los problemas del sistema internacional siendo muy joven. Así, a partir de esta invitación, sus acciones traspasaron el límite de lo artístico para involucrarse en los procesos políticos que conformaron el período de posguerra.
El conocer la experiencia del gigante asiático lo enfrentó a un mundo desconocido, donde la búsqueda de un modelo alternativo le permitió conocer la recién proclamada República Popular China-RPCH. En 1949, China estaba marcada por la extrema pobreza y su aislamiento frente al resto del mundo. En un contexto en donde estaba todo por construirse, su talento artístico y su bagaje cultural le permitieron estrechar lazos con las máximas autoridades chinas. Es a partir de esta experiencia, que se entrecruzan su faceta artística, política y de actor no estatal, con una visión de la realidad China desde la periferia en un contexto propio de la Guerra Fría. Es así como sus residencias en Chile, China, Cuba y Suiza permiten entender sus decisiones artísticas y políticas, sin olvidar que su país natal siempre permaneció como su referente.
Este artículo busca una aproximación sobre las razones por las cuales José Venturelli, siendo un artista reconocido en sus distintas facetas, haya permanecido en Chile invisibilizado y no haya ocupado un espacio, desde la investigación histórica, en el debate de las relaciones internacionales, considerándose que solamente en la última década hay un interés mayor por conocer su trayectoria. Esto se debe, en parte, por su visión ideológica que termina marginándolo dentro del contexto nacional.
Por otro lado, debemos señalar que su generación fue parte de una activa diplomacia cultural donde sus pares no solo fueron representantes de una determinada ideología, sino más bien responden a un ideario más amplio marcado por procesos de descolonización, donde las aspiraciones por profundos cambios sociales y estructurales dejaban ver los contextos de Latinoamérica, África y Asia.
Desde esta perspectiva, podemos preguntarnos: ¿cómo era la realidad de estos países en bloques regionales tan distantes, pero con problemáticas comunes dentro de un sistema mundo centro-periferia 1 en sus políticas y en su lucha por la emancipación?, ¿la cultura y las manifestaciones artísticas fueron una herramienta válida que permitió abrir nuevos espacios de discusión? José Venturelli, más allá de sus convicciones políticas, entendió tempranamente que los desafíos de la humanidad se sustentaban en un trabajo mancomunado desde la periferia. La diplomacia cultural era un eje articulador que podían jugar los actores no estatales, manteniendo una independencia necesaria en la búsqueda de nuevos ejes de acción.
La metodología de este artículo se sustenta en la revisión documental sistemática de fuentes primarias disponibles en español, inglés, chino y japonés. El análisis de Ratliff 2 sobre el concepto de diplomacia cultural, es decir, establecer canales comunicacionales desde el punto de vista de los intercambios culturales, permite indagar sobre el tránsito de los viajeros entre Latinoamérica y China. Al respecto, el autor señala que la estrategia de los líderes comunistas en la década de los 50 y 60 era poner énfasis en la práctica de una diplomacia cultural, considerando dentro de esta, a otros países fuera del ámbito soviético, entre ellos Chile.
Esto contribuye a abrir un campo de estudio que estaba restringido hasta la última década. Será a partir de trabajos publicados por María Montt 3 , Matthew Rothwell 4 , Jian Ren 5 , Jinyu Zhu6 6 y Jaime Ortega 7 que es posible reconstruir este período de la Guerra Fría con una mirada global donde los actores no se localizan solo en los grandes ejes de poder, sino que emergen desde la periferia por caminos paralelos al orden mundial imperante.
Lo anterior se complementa con la realización de entrevistas semiestructuradas efectuadas de forma personal durante enero de 2016 a Paz Venturelli, hija del artista.
El tránsito se dará en sentidos opuestos, como se puede observar en los autores citados, donde el imaginario que se construye del gigante asiático en Latinoamérica traspasa las fronteras continentales y, a su vez, para los chinos será un foco de atracción para difundir su modelo de sociedad en la región de América del Sur y Centroamérica. Así, el conocimiento mutuo, más allá de la distancia geográfica, se extenderá a otros países que forman parte de la región del Pacífico convergiendo en la lucha por generar un nuevo tipo de modelo político alternativo.
Dentro de esta perspectiva de análisis se sitúa la figura de José Venturelli, la cual se abordará en torno a cuatro ejes, a saber: su trayectoria como pintor muralista; su compromiso radical con la RPCH y su rol desde la diplomacia cultural; sus vínculos políticos con el Partido Comunista y sus redes de amigos; y su rol como actor no estatal con residencias en Chile, China, Cuba y Suiza. Mathew Rothwell identifica a estos viajeros como activistas latinoamericanos, intelectuales, revolucionarios transpacíficos, quienes generan una narrativa propia del comunismo chino relatando sus vivencias al regreso en México, Perú y Bolivia 8 . Dentro de este contexto encontramos la experiencia del pintor chileno José Venturelli, quien viajó desde la Unión Soviética y luego residió en la RPCH desde 1952 9 , colaborando con la creación de la Asociación de Amistad Chino-Latinoamericana y el Instituto Chileno-Chino de Cultura.
Su participación en la creación de estas instituciones permitió ocupar un rol protagónico desde una diplomacia cultural, pero sobre todo como un actor no estatal que supo visibilizar a Chile en el contexto mundial, traspasando las barreras culturales, idiomáticas e ideológicas y, al mismo tiempo, incorporar a otros viajeros chilenos 10 , políticos, parlamentarios y escritores que, al igual que él, apreciaron las transformaciones que ocurrían en la Nueva China para luego compartirlas al regreso.
La lógica de los viajeros transpacíficos es posible entenderla desde la categoría de actores no estatales en las relaciones internacionales. En su mayoría, estos viajeros responden a invitaciones que les llegan desde el país asiático, siendo cursadas para individuos dispuestos a realizar largos viajes desde Chile o Latinoamérica. A partir de este enfoque, podemos situar a los actores no estatales en un amplio marco de individuos que, más allá de la propia estructura de un estado, se desplazan y participan de forma directa en las actividades programadas por las autoridades locales chinas.
Al respecto, Marcel Merle 11 se refiere a distintas “fuerzas transnacionales” en las relaciones internacionales para hablar de actores no estatales. En este sentido, ya sea como autoridad, organismo o grupo, el actor “detenta un medio de influencia (…) y que decide hacer uso de su poder en el campo de acción internacional” 12 . Dicho esto, siguiendo a Merle, la pluralidad de actores y, por tanto, la variedad de funciones existentes, dan cuenta de las distintas interacciones en la escena internacional, las cuales, en ocasiones, escapan del actuar o control estatal apuntando a direcciones múltiples, ya sean “lucrativas o desinteresadas, humanitarias o científicas, profesionales o ideológicas” 13 .
Por su parte, Josselin y Wallace describen a los actores no estatales diciendo que ellos, durante la Guerra Fría, actuaron como patrocinadores en forma abierta o encubierta haciéndose representar desde los sindicatos, las organizaciones estudiantiles como también organizaciones de Derechos Humanos y que, de alguna manera, al actuar en bloque lograron abrirse un espacio dentro de sus propias ideologías 14 . En el caso de este artículo, se abordan en su condición de individuos; sin embargo, podemos afirmar que cada vez comienza a ser más usado este concepto desde las relaciones internacionales 15 , en los conflictos migratorios 16 y en organismos focalizados en Derechos Humanos 17 . Así, considerando los conceptos de diplomacia cultural y de actores no estatales se pretende recorrer las diferentes facetas que permiten perfilar a un artista de trascendencia mundial.
José Venturelli, vínculos familiares y su trayectoria como pintor- muralista
Balilla Venturelli, inmigrante italiano de profesión ingeniero civil, fue su padre, quien, además de trabajar en la construcción del ferrocarril al norte de Chile, tuvo una activa participación en las luchas sindicales. Luis Alberto Mansilla 18 , en su libro dedicado a la vida de José Venturelli, al referirse a sus padres, señala que del matrimonio con Carmen Aede, nacieron Antonio y José, quienes desde niños sabían de la actividad política de su padre dada su influencia en diversos gremios de trabajadores, “tenía gran influencia en los gremios portuarios, los panaderos, los zapateros, los tipógrafos. En oposición a la Federación Obrera de Recabarren, impulsó la Federación Obrera Revolucionaria de Chile” 19 .
José Venturelli nació en Santiago de Chile un 25 de marzo de 1924; a los 9 años ingresó al Instituto Nacional, donde se destacó por sus notables condiciones intelectuales tanto en la literatura y la poesía como también en el dibujo y el grabado. Su afición por escribir y su interés por la lectura eran notorios, impulsándolo a crear el Boletín del Instituto Nacional en 1936, mientras en forma paralela se desencadenaba la guerra civil española, hecho que lo marcó y enfrentó al acontecer mundial.
El Boletín n.° 1 coincide con el aniversario del Instituto Nacional y, en su primera edición, 10 de agosto de 1936 20 , se destacó la necesidad de publicarlo en forma anual. En su origen contaba con la participación única de los profesores, no obstante, en las ediciones siguientes se incorporó un grupo destacado de alumnos, quienes se preocupaban de los textos y sus ilustraciones. En el Boletín n.° 3, se conmemoraban los 125 años del Instituto Nacional y ahí aparece por primera vez una ilustración de José Venturelli, cuyo motivo central es un mundo rodeado de manos que lo sostienen, ilustrando un reportaje de César Bunster sobre el monarca de Haití, Enrique Cristóbal I, esclavo liberado que luchó por la independencia haitiana 21 . Estos primeros dibujos con trazos fuertes expresaban ya sus motivaciones por las problemáticas sociales.
Junto a la edición del Boletín se realizaba un concurso literario anual para alumnos entre cuarto y sexto año de humanidades, cuyas bases establecían cuatro categorías: cuento, poesía, ensayo y tema libre, otorgándose para cada uno tres premios que eran reunidos entre las editoriales de ese momento. El desafío para los estudiantes era evidente, y dado el triunfo presidencial de Pedro Aguirre Cerda se lo homenajeó con el Boletín n.° 4. José Venturelli fue uno de los premiados, por su cuento titulado Dos Hombres que contaba con una ilustración propia. Ambientado en Valparaíso, en una de sus partes señala: “Compañeros, debemos afiliarnos al grupo de trabajadores, del puerto, porque están abusando de nosotros” 22 , expresando así la problemática portuaria.
Sus logros como escritor y poeta se fueron sumando, y en el Boletín n.° 5 de ese mismo año, publicado para el aniversario del Instituto Nacional, ganó el concurso literario con el primer premio en la categoría cuento con El aventurero del tiempo. Este concurso literario no fue el único, dado que en la categoría poesía también obtuvo el primer lugar con las composiciones Estación Crepuscular, Oda Proletaria y Lo que hay en tu recuerdo 23 . Su talento, con solo 15 años quedó registrado junto a otros alumnos aventajados como Patricio Bunster y Adolfo Bañados.
La calidad de los artículos aparecidos en el Boletín traspasó las murallas del establecimiento, incluso, el diario El Mercurio lo comentó diciendo: “Muy interesante es el N°5 del Boletín del Instituto Nacional que acaba de salir a la circulación. Constituye un bello complemento (…) nos ha llamado la atención los trabajos firmados por José Venturelli quien demuestra condiciones artísticas muy prometedoras” 24 .
Indiscutiblemente, ese año de 1939 marcó su proyección futura donde el arte y la poesía pasaron a ser su principal área de interés. Estando en quinto año de Humanidades, se creó la Academia de Lenguas Castellanas Instituto Nacional (ALCIN), con Emilio Tizzoni como presidente y José Venturelli como vicepresidente. Este último asumiría luego la presidencia, cuando ya comenzaba a transitar entre las letras y el oficio de pintor.
A partir de su interés por el dibujo y la pintura, en 1940, Venturelli se inscribió en la Escuela de Artes y Oficios, permitiéndole adquirir nuevas competencias, para luego, al año siguiente, crear en el Boletín una sección conocida como “Nuestros Dibujantes”. Ahí, junto a sus compañeros institutanos, pudo seguir expresándose desde la caricatura y proyectarse con un talento que iba en aumento. Sin embargo, hay que recordar que fue el terremoto de Chillán, de enero de 1939, en donde murieron más de 10 000 personas, el que marcó su vida, motivándolo, al igual que a muchos, a apoyar la reconstrucción de la ciudad. La tragedia fue de proporciones incalculables y uno de los países que se comprometió con la donación de una escuela fue México, producto de las gestiones de Pablo Neruda, cónsul a esa fecha 25 . Esto permitió al pintor mexicano, David Siqueiros, que salía de prisión, se le otorgara una visa para viajar a Chile junto a su mujer, Angélica Arenal.
Las gestiones de Neruda permitieron que tanto David Siqueiros como Xavier Guerrero, destacados muralistas mexicanos, pudieran apoyar la recuperación de una escuela con expresiones pictóricas de la historia de Chile y la historia de México con su emblemático mural Muerte al Invasor, que posteriormente fue inaugurado a mediados de 1942 por el presidente Juan Antonio Ríos 26 . Esto cautivó a José Venturelli, quien trabajó como ayudante de Siqueiros enfrentándose por primera vez a técnicas que para él eran desconocidas, al tiempo que optaba por la pintura en espacios públicos, tomando un camino diferente a los artistas de ese momento que preferían la “Escuela de París”.
El gran interés de José Venturelli era seguir perfeccionándose. Así logró una beca a instancias de Antonio Quintana, su gran amigo, para ir a estudiar a Belo Horizonte, Brasil, donde conoció otras técnicas. Esto le permitió no solo estudiar, sino también recorrer Sao Paulo y Rio de Janeiro, y conocer figuras de la envergadura de Oscar Niemeyer, el arquitecto que diseñó Brasilia. Su talento artístico lo vinculó con los movimientos vanguardistas y le permitió relacionarse con los pintores brasileños Cándido Portinari y Aleijadinho, acercándolo a nuevas técnicas donde sus dibujos a pluma y los colores fuertes eran un referente. Todo esto le posibilitó instalarse en Botafogo, Río de Janeiro, donde vendía sus obras y organizó su primera exposición individual lejos de Chile 27 .
A partir de esto, la pintura fue su forma de mostrar la realidad de Chile, donde la vida de los campesinos y los obreros de los lugares más apartados fueron su principal foco de interés. Esta sensibilidad quedó impregnada en sus pinturas marcadas por la cordillera, los volcanes, los arrieros, las mujeres, los mapuches, usando una gama de colores muy fuertes donde los rojos, los azules, los amarillos y los ocres no podían faltar 28 . Un testimonio patrimonial de esto son sus valiosos murales, entre los cuales destacan América no invoco tu nombre en vano (1950) de 24 m2, situado en la Librería de la Universidad de Chile; Al transformar la naturaleza el hombre se transforma a sí mismo (1970) de 36 m2, ubicado en INACAP-Renca, institución donde se impartían carreras técnicas para los trabajadores del país y, finalmente, el mural titulado Chile, de 19 m2, que muestra un paisaje muy colorido del Chile de 1972 que cautiva por su belleza, el cual fue realizado con motivo de la celebración de la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y Desarrollo en la UNCTAD, hoy Centro Cultural Gabriela Mistral. Estas tres obras icónicas entrecruzan la pintura, la geografía y la realidad social de un país que se proyectaba en medio de profundas aspiraciones sociales.
En este recorrido debemos señalar su amistad con Pablo Neruda y su apoyo en la publicación, de su obra poética trascendental, Canto General, en abril de 1950 en México 29 , al igual que su publicación clandestina en Chile ese mismo año. Este texto ampliamente difundido en diferentes idiomas, entre ellos chino, tiene las ilustraciones en su primera edición realizadas por Venturelli, con litografías que reflejan la esencia americana.
Otro proyecto compartido con Pablo Neruda fue la creación del Instituto Chileno-Chino de Cultura. La creación del instituto, que analizaremos más adelante, permite comprender la relevancia del viaje de Neruda a China en 1951, para entregar el Premio Lenin a Soong Ching-ling, Madame Sun Yatsen 30 . Fue dentro de ese contexto y difusión cultural que se tradujo “Que despierte el Leñador”, poema emblemático, incorporado al primer libro de la literatura latinoamericana traducido al chino y publicado en enero de 1950, donde había cuentos, poemas y ensayos publicados en revistas y periódicos chinos 31 .
Desde los antecedentes descritos sobre la figura de Venturelli y la contextualización de esa primera etapa, podemos entender el arribo del pintor- muralista a la Nueva China y su trascendencia para el desarrollo de las relaciones Chile-China.
Su compromiso radical con la RPCH desde la diplomacia cultural
En el año 2022 se conmemoraron 70 años de la llegada a China de José Venturelli junto a su esposa, Delia Baraona. Los vínculos que se crearon entre Chile y China se pueden entender desde el rol que el artista desempeñó al ser el primer chileno en residir en la China de Mao, lo cual se constata en entrevistas realizadas. Más allá de su interés por conocer otros espacios culturales, su papel como pintor-muralista, como intelectual, no fue lo determinante para radicarse en China, sino más bien la necesidad de entender un modelo de sociedad que transitaba desde una estructura imperial de sociedad feudal a un modelo de socialismo marcado por una población mayoritariamente campesina. Así, en forma temprana, las máximas autoridades chinas lo visibilizaron como un actor clave al momento de apoyar la construcción de la Nueva China e impulsar los vínculos no solo con Latinoamérica, sino también con la región del Pacifico y los países de África.
El relato de su llegada a China en 1952 nos permite conocer un mayor número de detalles. Su hija, Paz Venturelli, en entrevista realizada el 2016, compartió las dificultades de sus padres dado que los lazos con otros continentes eran complejos y con un costo monetario muy alto. Además, los viajes solo podían ser realizados desde Moscú en el tren transiberiano llegando a Vladivostok y, en algunos casos, con un tramo corto en avión. Al respecto ella señaló:
Fueron los primeros chilenos en llegar a China luego del triunfo de la Revolución… ¿Por qué fue a China? La población china era un tercio de la población mundial. Quería ser testigo, verlo y saber cómo se manifestaban. Entonces, quisieron quedarse tres semanas, tres meses y me mandaron a buscar a Chile. Llegué de un año y nos quedamos dieciséis años. Así conoció al primer ministro Chou Enlai. No había extranjeros. Ellos simpatizaron en cuanto se conocieron, hablaban en francés… y juntos querían romper el cerco diplomático, político y militar de Estados Unidos. Tiempo después crearon el Instituto Chileno-Chino de Cultura en Santiago 32 .
Ese año de la llegada de Venturelli a China fue determinante en el desarrollo de los acontecimientos y todo estaba por venir. Un modelo político que comenzaba a configurarse en que las máximas certezas eran pertenecer a un mundo que estaba lejos de la realidad de las dos grandes potencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, en donde los procesos políticos y económicos de ambos Estados diferían mucho de un país de la periferia marcado por la extrema pobreza de una población eminentemente agraria.
A partir de la teoría de un sistema mundo centro-periferia 33 , podemos explicarnos los niveles de marginación de la RPCH durante la Guerra Fría y su invisibilización, considerando también la realidad de las grandes potencias con altos niveles de ingresos y desarrollo tecnológico. Esto, en contraste con un gran número de países de la periferia con niveles muy bajos de ingresos y proveedores de materias primas, donde sus propias luchas nacionalistas por la emancipación colonial los enfrentaban a las potencias imperialistas. Así se explica el liderazgo que adquirió la RPCH al construir un eje propio desde el Tercer Mundo 34 .
Dados los estrechos vínculos de José Venturelli con las más altas autoridades, Mao Zedong y Chou Enlai, le asignaron la responsabilidad de ser secretario general del Movimiento por la Paz para los países de Asia, África y del Pacífico en 1952. Esto implicó vincularse con representantes de diferentes Estados, entre ellos Japón 35 y otros países marcados por un fuerte colonialismo y dependencia, donde quedaban de manifiesto la extrema pobreza junto a los niveles de marginación en un contexto mundial global. En estos espacios, el artista construyó sus amistades y su imagen como parte de una diplomacia cultural.
En efecto, la Conferencia Mundial por la Paz, en Pekín, fue un evento de gran magnitud y marcó el inicio de una diplomacia cultural creciente por más de dos décadas, como evidencia el dossier El viaje América Latina-China. Una interacción sur-sur sui generis 36 , donde se trabaja desde distintas miradas a estos viajeros no estatales.
En ese contexto, teniendo Venturelli el rol asignado de embajador latinoamericano, llegaron las delegaciones, convirtiéndose en testigos de la Nueva China. Entre ellos, Volodia Teitelboim, escritor chileno, quien describe su llegada a la capital, en la Ciudad Prohibida:
¿Quiénes éramos? En rigor, unos pobres Don Nadie, delegados latinoamericanos provenientes de la rivera opuesta del Pacífico Sur, designados por organismos minoritarios, que voceaban el lema de la paz y nos recibían como si fuésemos representantes de todos nuestros países37.
El premier chino, Chou Enlai organizó en 1952 la Conferencia por la Paz de Asia y la región del Pacífico, generando una red de contactos donde se entrelazaron 378 representantes correspondientes a 37 países de Asia, Oceanía y la costa del Pacífico del continente americano. Esto se debe concebir “como una subregión que comprendía los países de Centroamérica” 38 y, por otro lado, Sudamérica y México, países esencialmente mono productores y con vinculaciones con los países europeos al haber sido sus colonias 39 .
Al señalarse estos hechos, debemos profundizar, por un lado, en el perfil del premier chino y, por otro, el contexto mundial, donde la RPCH tenía muy clara la necesidad de una estrategia propia en política exterior. Esta fue la clave del liderazgo de Chou Enlai 40 . En su juventud estudió en la Universidad de Meiji, para luego en 1920 viajar a Europa, residiendo en Francia, Inglaterra y Alemania. Esto le permitió un conocimiento acabado tanto del Asia del Este como de Europa, pudiendo hablar junto a su lengua nativa, el japonés, inglés, francés y alemán. La fundación del Partido Comunista Chino en 1921 41 y su estadía en países europeos marcaron su trayectoria, siendo un artífice en la creación de redes internacionales. Su perfil de estadista se observa en el libro de Anne M. Brady al hablar de diplomacia China (waishi) y el rol de Chou Enlai 42 .
Esto le permitió a Chou Enlai entender la relevancia de organizar la conferencia mencionada a solo tres años de proclamada la RPCH; tiempo marcado por complejos momentos en materia de relaciones internacionales y con las consecuencias tangibles de la Segunda Guerra Mundial con la intervención norteamericana 43 que se materializaban en conflictos locales, tanto en Corea como en China. En ese contexto, el Tratado de Paz Japón-China de 1952 junto con la Guerra de Corea aún en desarrollo, determina la intervención de Estados Unidos, el cual pidió a los países de Centroamérica apoyo militar, negándose Guatemala a hacerlo 44 . Frente a estos hechos, la Nueva China debió preparar un escenario propio.
Sin embargo, el gesto más relevante respecto al acercamiento con Latinoamérica fue la creación del Instituto Chileno Chino de Cultura, el 1 de octubre de 1952 en Santiago de Chile, con ocasión del tercer aniversario de la fundación de la RPCH y cuyo primer presidente fue el destacado escritor chileno Luis Durand 45 . Su fundación responde a la gestión de José Venturelli, Pablo Neruda y Salvador Allende, forjándose un puente de amistad para la promoción de intercambios bilaterales y el establecimiento de relaciones diplomáticas 46 .
Los estrechos vínculos entre Chou Enlai y José Venturelli permanecieron en las décadas siguientes. Dados los lazos con Latinoamérica, el premier chino vio la necesidad de enseñar el español, junto a otras lenguas, en el Instituto de Lenguas Extranjeras de Beijing. Así, Delia Baraona, esposa de Venturelli, fue elegida para enseñarlo. Su hija Paz, en entrevista realizada recordó:
Mi mamá quiso trabajar y fue la primera profesora de español en China, lo cual era muy difícil …Ella muchas veces me llevó, porque no tenía con quién dejarme. Entonces los embajadores que hay hoy, los secretarios de las embajadas me conocen muy bien, desde que yo caminaba y acompañaba a mi madre a las clases. Ellos se deben haber quejado como alumnos, de que no entendían o les costaba, porque en chino los verbos no se conjugan, son siempre en infinitivo 47 .
La opción de la familia Venturelli por la RPCH estaba a la vista, y esto significó que, desde Chile, años después, se criticara la postura pro-China cuando los conflictos entre la Unión Soviética y el gigante asiático eran evidentes. Los vínculos entre ambos Estados fueron estrechos los primeros años, al aplicarse el Primer Plan Quinquenal. Desde Rusia se recibió un fuerte apoyo en profesionales a cambio del pago de estos préstamos en cereales. Si bien estos esfuerzos de industrialización favorecieron las conquistas de la Revolución china de las amenazas externas, al mismo tiempo, estos se hicieron al costo de sacrificios de una población china mayoritariamente campesina que no lograba comprender los grandes esfuerzos realizados con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida en medio de una nueva estructura agraria 48 .
La población china estaba organizada bajo un modelo maoísta, de estructura eminentemente agraria con una colectivización de la propiedad desde el Estado. Esto difería de la población rusa, en donde su modelo de economía central planificada impulsaba el desarrollo industrial y el fortalecimiento de los sectores urbanos. Así entraban en juego dos modelos de socialismo a pesar de adherir ambos a un marxismo-leninismo. El quiebre fue evidente en 1962, posterior a la crisis de los misiles, y la RPCH optó por un camino propio. José Venturelli adhirió a la causa china y, una vez más, se convirtió en un pilar para el proceso político apoyando al premier chino en su política exterior. Desde Chile, este hecho condujo a una crítica desde el Partido Comunista al verlo distanciarse del modelo soviético.
Sus vínculos políticos con el Partido Comunista y sus redes de amigos
Desde los inicios del siglo XX, Chile fue un país multipartidista, donde las demandas sociales, las luchas sindicales y la estructura agraria, marcada por la gran propiedad agrícola, se manifestaron en un espectro de partidos políticos que representaban a los sectores obreros, campesinos, terratenientes y núcleos empresariales, entre otros. Es en este contexto donde los conflictos políticos y sociales se desplegaron en las salitreras, en los sectores mineros, en los sectores obreros y los sectores portuarios, que José Venturelli adhiere a las demandas sociales y comienza a militar en las Juventudes Comunistas a los 14 años. Recorrer el país lo enfrentó a múltiples contextos, donde la pobreza, la marginación de la mujer, los pueblos originarios, los arrieros se sitúan en su foco de atención, y años después quedaron reflejados en sus pinturas, sin importar el país en que estuviera residiendo. Paz Venturelli, su hija, recuerda sus primeros años de militancia, relatando:
Mi padre militó muy joven en el Partido Comunista, después se enfermó de tuberculosis y gracias a una gestión de Neruda, trajeron un medicamento que estaba a prueba en la Clínica Mayo. Era la estreptomicina. Creo que después salvó a los tísicos de la época… 49 . Ahí es donde conoce a mi madre. Se enamora. Mi padre se cura y se van escondidos a México a ver a Siqueiros, porque mi papá trabajó en el mural de Siqueiros, en la Escuela de México (…) Neruda había pasado a la clandestinidad, por la Ley Maldita 50 . Entonces, mi padre se hace cargo de la publicación de la primera edición del Canto General y lo ilustra 51 .
Su larga residencia en China (1952-1973), con interrupciones, y en Cuba (1961-1963) lo mantuvieron alejado de Chile, pero gracias a sus frecuentes viajes al país siempre estuvo consciente de la contingencia nacional. Su vida en Beijing transcurrió como profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Beijing, donde introdujo la enseñanza del desnudo con modelos reales como también el contacto con sus estudiantes, tal y como lo demuestra una fotografía de la época.
Con respecto a su permanencia en Cuba, podemos decir que recién proclamada la Revolución cubana, quiso conocer el proceso encabezado por Fidel Castro. Ya instalado en La Habana, propuso la creación de un Taller Experimental de Gráfica, pudiendo enseñar técnicas de grabado, dibujo y muralismo. Así impulsó una pintura basada en el realismo, creando una nueva escuela de artistas cubanos. Su primer encargo fue el mural en el Ministerio de Salud titulado Homenaje a Camilo Cienfuegos de 91m2 de 1962. El segundo encargo fue el mural Solidaridad de los Pueblos Americanos de 64 m2 en el Hotel Habana Libre de 1963, centro de reunión para diferentes actividades culturales. Ambos tienen un fuerte lenguaje figurativo con un colorido propio del sello inconfundible de Venturelli. Allí, según relata Paz Venturelli en entrevista realizada, desarrolló lazos con el Che Guevara, coincidiendo en que los procesos revolucionarios se daban por una vía no-pacífica, expresión de lo cual era el modelo maoísta.
Fue en el contexto de 1962, como ya se dijo, que se produjo el quiebre chino- soviético, cuando Cuba, sumergida en la crisis de los misiles, recibió apoyo desde la Unión Soviética, previendo así una intervención estadounidense en la isla. Los meses siguientes estuvieron marcados por el debate soviético-norteamericano con un reconocimiento mutuo del peligro de las armas nucleares. Dentro de este complejo escenario, Venturelli mantuvo su adhesión prochina. Esta postura puede ser visibilizada a la luz de la organización de la III Conferencia de la Solidaridad con los Pueblos Afroasiáticos, realizada el 13 de marzo de 1963. Asistieron más de 1500 invitados, entre los cuales se encontraban defensores emblemáticos de la paz de Japón, Nueva Zelandia y Sudán en Pekín: Kinkazu Saionji, Rewi Alley y Ahmed Kheir 53 .
Precisamente ellos fueron los amigos más cercanos al pintor chileno y se conocían desde la Conferencia de Paz de Asia, África y la región del Pacífico de 1952. La información hoy disponible permite indagar sobre estos representantes de cada continente, entregando una visión desde el Asia del Este, Oceanía, África y China que difiere de las miradas desde Occidente. En el caso de estos, sus largas residencias en China les daban un amplio conocimiento del mundo asiático, lo que, de alguna manera, nos permite responder a las preguntas planteadas inicialmente en la línea del contacto con espacios extrarregionales.
Su lucha junto a los movimientos de emancipación y contra un fuerte colonialismo marcan la tónica del antiimperialismo. Una referencia a esto se encuentra en los registros para recibir a las delegaciones donde figuraba la frase “limpiar la casa antes de recibir a los invitados” 54 , y con este criterio fue la construcción del Hotel de la Amistad, para recibir a los huéspedes foráneos.
La política exterior de la RPCH y del Partido Comunista chino, estratégicamente tenían otros ejes de articulación, y José Venturelli era parte activa de ellos, adhiriendo al modelo maoísta. Es en esta lógica que entender a la Nueva China desde Chile y desde la Internacional Comunista, llevó a otra discusión en donde el Partido Comunista (PC) chileno apoyó la postura soviética al estar en línea con su ideología, no habiendo espacio en su militancia para simpatizar con otros modelos como el planteado por China y los países no alineados. Solo algunos de ellos, militantes, renunciaron y adhirieron a la causa china, formando el grupo “Espartaco” al cual se le señaló como causante de la división al interior del socialismo chileno. En este contexto, Venturelli fue marginado y, finalmente, expulsado del PC el 15 de octubre de 1964, apareciendo una carta en el periódico El Siglo, vocero del partido, dando cuenta de la noticia. Esto lo supo estando en Cuba, y más allá de pedir las explicaciones, no hubo una respuesta oficial.
Su marginación implicó el alejamiento de sus amigos del partido, aun cuando uno de ellos, Miguel Lawner, arquitecto del edificio de la UNCTAD y Premio Nacional Arquitectura 2019, mantuvo siempre una cercanía con él, tal y como lo expresó en el conversatorio realizado en GAM 55 . Así, la figura de José Venturelli permaneció invisibilizada dentro del quehacer nacional dada su postura prochina; mas, no así en China, donde siempre fue valorada su trayectoria 56 y hoy se le denomina el Maestro de Latinoamérica 57 . El reconocimiento de Venturelli queda en evidencia en artículos de prensa chinos publicados con motivo de la inauguración de exposiciones del artista en Beijing, Nanjing y Shanghai en 2016 y, de igual forma, en Ginebra, donde su obra artística se expresa en los seis vitrales de la Iglesia de la Madelaine 58 , lugar declarado en Lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad junto con su mural-mosaico en L’École de Balexert (1984) de 125 m2, su obra de mayores proporciones. Su legado artístico fue rescatado por el Instituto de Estética de la Universidad Católica de Chile en la muestra “José Venturelli: Materialismos transpacíficos”, donde se abordaron temáticas como la importancia de China como referente artístico para Venturelli, los viajes y crónicas diplomáticas, y los realismos sociales y comunismo, entre otros 59 .
Las fuentes primarias revisadas, entre ellas: el Boletín Instituto Nacional, el periódico El Siglo, El Mercurio, Archivos del Museo de Bellas Artes, Archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores, las entrevistas realizadas, junto a otras fuentes y sitios web permiten reconstruir su trayectoria artística y política, y en esta línea entenderlo como un viajero transpacífico. Sin embargo, visto desde una perspectiva de las relaciones internacionales, su rol tiene un nuevo sello en su proyección internacional como actor no estatal.
Su rol como actor no estatal con residencias en Chile, China, Cuba y Suiza
Su carismática figura podemos analizarla desde la categoría de los actores no estatales en su condición de individuo, dado que su desempeño como pintor- muralista y su quehacer político como agente, nos develan otras facetas 60 . Bas Arts, Noortmann y Reinalda describen a los actores no estatales como actores modernos orientados a lo público-privado, hacia corporaciones y organizaciones intergubernamentales que se destacan por luchar por los problemas de los Estado-nación, asumiendo una agenda propia en donde se suman el ejercicio público de la política y la diplomacia 61 .
Es así como José Venturelli transitó entre Chile, China, Cuba y Suiza, imponiendo un estilo propio sin haber ocupado nunca un cargo público. Ofrecimientos no le faltaron, incluso ser embajador.
Venturelli, tempranamente, comprendió que Chile y China debían desarrollar estrechos vínculos políticos, actuando como un agente facilitador desde los años 50. Esto implicó que le solicitara al recién proclamado presidente Salvador Allende un gesto emblemático con la RPCH, impulsando la firma de relaciones diplomáticas el 15 de diciembre de 1970; hecho que confirma los estrechos vínculos con China y las amplias proyecciones hasta la actualidad.
Al respecto, Paz Venturelli recuerda el momento en que Salvador Allende, amigo cercano de José Venturelli, ya siendo presidente de la república, visita la casa-taller del artista en Lo Barnechea. En dicha instancia señaló: “yo quiero que tú seas mi primer embajador en China”, ofrecimiento que Venturelli rechaza dado su rol como comprometido artista tan distante a un cargo político. Esto da cuenta de su perfil como actor no estatal, dando a entender que sus intereses en la construcción de relaciones con China se manifestaban de forma diferente.
En su desempeño como actor no estatal fue un gran impulsor de delegaciones que conocieron la Nueva China, invitadas por el Instituto Chileno-Chino de Cultura. Algunas de ellas fueron las realizadas por mujeres como Olga Poblete, educadora y presidenta del Consejo Mundial por la Paz; Elena Caffarrena, abogada y presidenta del Movimiento de Emancipación de las Mujeres Chilenas; Mireya Baltra, suplementera y posteriormente parlamentaria; Ana Eugenia Ugalde, diputada radical; Virginia Vidal, periodista y profesora en la Universidad de Pekín, entre otras. Con estas delegaciones, ya en la RPCH, Delia Baraona desarrolló con ellas una fuerte amistad.
Además, Venturelli también coordinó a partir de dicho instituto, la visita de Alexander Lipschutz, médico, científico y director del Instituto de Medicina Experimental en Santiago y, posteriormente, el primer Premio Nacional de Ciencias 66 ; al igual como la visita del pintor y muralista chileno Julio Escámez, quien expuso sus obras en China y, al regreso, recibió el Premio Municipal de Arte de Concepción 67 .
En su condición de actor no estatal, se insertó en las redes del Asia del Este, África, Oceanía y Latinoamérica, impulsando la difusión del modelo maoísta, e interactuando con figuras claves en otros bloques regionales, quienes, a su vez, fueron sus amigos directos. Entre ellos podemos destacar al japonés Saionji Kinkazu, activista social, impulsor de la amistad sino-japonesa y defensor de campañas por la Paz, quien junto a Venturelli fue parte de la Conferencia contra Bombas Nucleares y el combate antiimperialista, y al que Chou Enlai nombró “Embajador del Pueblo” 68 , y a Ahmed Kheir, activista sudanés, comunista, que fue invitado a la Nueva China junto a otros escritores en los 60 para recorrer el país y dar cuenta a los extranjeros sobre las ideas de Mao y la Revolución Cultural, siendo parte del grupo más cercano 69 .
Sin embargo, el más emblemático fue Rewy Alley 70 , neozelandés, quien llegó a China en 1927 y fijó su residencia en Shanghai. Asumió diferentes responsabilidades, tales como jefe de una industria local y director de Shandan Bailei School en los años 40, donde implementó un modelo de educación que combinaba el trabajo en equipo con el desarrollo de la agricultura y la industria 71 . Su cercanía con Mao Zedong, a quien conoció en 1939, le permitió una estrecha relación con la RPCH. Chou Enlai, lo nombró secretario de la Oficina de Coordinación del Comité de Asia y del Pacífico en 1952 y secretario general de China en el Comité de Paz en 1953. Deng Xiao Ping lo homenajeó en sus 80 años, y murió en 1987 en Beijing como un héroe. Su país natal también lo premió.
Muchas facetas hemos podido indagar de Venturelli, pero lo más complejo es el impacto del golpe de Estado en Chile de 1973, al estar en el desierto de Gobi y sentir que todo lo construido, los amigos, ya no estaban. En este contexto, la RPCH ya no era su lugar. Quiere estar más cerca, y desde Ginebra lo invitan a vivir allí el exilio. Continuará con sus grabados, expresando el golpe militar y su angustia en Patria Negra y Roja. Su mirada está en Chile y su expresión de desconcierto y dolor se expresa en la pintura.
Sus redes se articulan con Cuba, México, Europa y la RPCH que no lo olvida. Estando en Suiza, su enfermedad al pulmón se recrudece y viaja su médico chino a curarlo. Su vida se va apagando y, en esa lógica, viaja a Beijing para morir un 17 de septiembre de 1988, rodeado de esa China que tanto quiso. Su hija Paz acogió al presidente de la Asamblea Popular de la RPCH, quien le rinde un último homenaje. Sus cenizas fueron trasladadas a Chile junto con su taller, como lo pidió expresamente. Su obra pictórica y su humanidad marcan un legado patrimonial, aún pendiente para las nuevas generaciones.
Conclusiones
José Venturelli trasciende con creces a su talento como pintor-muralista, desde donde su compromiso político y su adhesión por la Nueva China junto a su familia le permitieron abrirse espacios extrarregionales como ningún otro. Desde la perspectiva de un viajero transpacífico, impulsor de la diplomacia cultural y de un actor no estatal, sus exposiciones montadas y sus murales son un testimonio vivo, aunque, sin duda, la mejor huella dejada es su profundo compromiso político, traspasando con su arte y sus ideas espacios equidistantes en su lucha por la paz. Retomando la segunda pregunta inicial, podemos afirmar que la cultura y las manifestaciones artísticas, efectivamente, fueron la piedra angular para plasmar su visión del contexto mundial y lograr ser un pionero en las relaciones Chile-China. Su sencillez marcó a muchos, pero su personalidad multifacética nos invita hoy a hacer un recorrido a partir de este artículo y conocer su trayectoria más allá de ser un gran artista que permita a nuevas generaciones rescatar su legado.
Resumen:
Introducción
José Venturelli, vínculos familiares y su trayectoria como pintor- muralista
Su compromiso radical con la RPCH desde la diplomacia cultural
Sus vínculos políticos con el Partido Comunista y sus redes de amigos
Su rol como actor no estatal con residencias en Chile, China, Cuba y Suiza
Conclusiones