in Cuadernos de Historia
Reseña de libros
Abstract
El presente libro indaga en las multitudes católicas y los vínculos entre catolicismo, sociedad y política durante los primeros años del siglo XX en Santa Fe. Si bien Mauro concentra su atención en esa provincia, no descuida las vinculaciones con los acontecimientos del contexto nacional. A través de su investigación, el historiador aborda la peregrinación guadalupana de 1921 y las multitudes católicas de la década de 1930, desde la perspectiva de una historia social del catolicismo.
El libro está organizado en tres partes. En la primera, el autor presenta el escenario donde se fueron gestando las multitudes católicas: las parroquias y los grupos de laicos. De este modo, el historiador advierte las dificultades y los inconvenientes que las parroquias santafesinas debieron sortear a comienzos del siglo XX. En este sentido, describe las condiciones edilicias y de infraestructura, los problemas para el funcionamiento parroquial, las fuentes de financiamiento. También explora el interés constante de la curia por mejorar la conducta, higiene y presencia de los obispos y sacerdotes, así como la calidad de la liturgia.
En este intento por construir el catolicismo santafesino, las parroquias incorporaron la participación de los laicos no solo en el ámbito litúrgico. Así, se añadieron actividades recreativas y culturales organizadas por las distintas comisiones que incluían festivales, bailes, recitados de poesía, almuerzos, obras de teatro. Los juegos y la práctica de los deportes tampoco estuvieron ausentes, predominaron el fútbol, las carreras de bicicletas, embolsados y los juegos con sortija. En estos encuentros se relacionaba el catolicismo con la recreación y se llevaban a cabo múltiples actividades que superaban las prácticas realizadas por el catecismo parroquial. Esta expansión del catolicismo fue acompañada por el rol que desempeñaron tanto los colegios católicos como el Episcopado, que a través de un decreto reguló la enseñanza religiosa. Este decreto fue retomado durante la década de 1920 por las autoridades eclesiásticas y se creó la Federación de Enseñanza Católica de la Diócesis.
De esta manera, el catecismo se incorporó lentamente a la sociedad santafesina y se fue asociando a prácticas que lo conectaban con la vida cotidiana de la población. En este sentido, Mauro argumenta que la expansión del catecismo fue producto de la adaptación de la institución eclesial a aquellas demandas que provenían de los sectores populares.
El segundo eje está estructurado en dos capítulos. En el primero, el autor analiza el entramado político y las relaciones y oposiciones que se establecieron entre el gobierno provincial santafesino y la curia. El historiador indaga las diversas posturas del obispo Boneo y el rol que jugó frente al Episcopado. También estudia el efecto que generó la Constitución de 1921 sancionada por los liberales y los reformistas, que permitió la unión de las heterogéneas tendencias presentes en el catolicismo santafesino. Esta situación ocasionó que la tradicional peregrinación de los laicos al santuario de la Virgen de Guadalupe se transformara en un acto político de protestas a las reformas. El acontecimiento advirtió a la jerarquía católica santafesina que la movilización política en las calles ofrecía mejores resultados que la formación de un partido católico. De esta manera, Mauro demuestra cómo el proyecto eclesial se fue adaptando conforme a los acontecimientos políticos provinciales. Así, los católicos santafesinos abandonaron la vía electoral y se transformaron en militantes laicos obedientes.
En un segundo apartado de este eje, el autor explora las relaciones de consenso y de conflicto entre el Estado provincial santafesino y el clero en cuanto a la enseñanza religiosa. En este sentido, remite los antecedentes del conflicto a la aplicación de la ley 1.420 en la década de 1880 e indaga el vínculo entre los dos actores sociales hasta mediados de la década de 1930.
En la tercera parte del libro, Mauro aborda el estudio de las multitudes católicas. El historiador toma como eje las movilizaciones a la Virgen de Guadalupe e investiga los inicios de la devoción guadalupana y las dificultades que afrontaron los católicos para construir el santuario en su honor. También da cuenta de cómo durante la segunda década del XX las misas y las actividades religiosas compartían espacio con las actividades recreativas y de esparcimiento, como es el caso de los campamentos de fieles, los picnics, los paseos en los alrededores de la basílica. Otra situación que estudia el autor se refiere a la utilización de la peregrinación al santuario de Guadalupe en 1921 para congregar a los peregrinos frente a la Legislatura y realizar actos de protesta frente a las medidas liberales. A partir de este momento, Guadalupe pasó a ser el centro de atención y los dirigentes laicos provenientes de la democracia cristiana comenzaron a prestar atención en la celebración. De este modo, explora las nuevas características que adquirieron las movilizaciones católicas y la variación en la capacidad de convocatoria, que llegó a su máximo esplendor en la década del 30 con las celebraciones del Congreso Eucarístico Diocesano de Rosario, los festejos del 80º Aniversario de la Constitución Nacional, la celebración de la creación de una nueva diócesis, entre otras. Una figura clave de estas transformaciones fue Nicolás Fasolino, que reemplazó a Boneo y le imprimió nuevas características a las movilizaciones católicas que irrumpieron de norte a sur en la provincia de Santa Fe.
De los templos a las calles… está escrito de manera amena y concisa, es una obra que rompe con las teorías clásicas de la secularización que afirman que la religión tiende a desaparecer o a inmiscuirse en el ámbito privado. Al demostrar cómo la Iglesia católica santafesina invadió las calles con sus multitudes católicas da por tierra esas teorías. Al mismo tiempo, a través de un exhaustivo trabajo con fuentes documentales y un variado grupo de registros, el autor da cuenta de cómo la Iglesia se transforma, se adapta a las demandas tanto de las clases populares como a las variaciones en cuanto a los acontecimientos políticos. De este modo, generó la unión de todas sus tendencias en épocas de enfrentamientos con los liberales y aprovechó la movilización católica al santuario de la devoción guadalupana en 1921 para reclamar y protestar frente a las medidas desfavorecedoras. Guadalupe pasó a ser un centro de atención y movilización aún mayor que alcanzó su esplendor en la década del 30, en pleno correlato con la expansión de las multitudes católicas en las calles a nivel nacional. Este libro es un aporte a la historia del catolicismo argentino de las primeras décadas del siglo XX.
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Author
Mariana Elisabet Funkner
Universidad Nacional de La Pampa. Argentina, Argentina